En el camino

sábado, 11 de abril de 2009

Algunos pensamientos sobre la preparación de el viaje


Empezaré diciendo lo contento que estoy de por fin estar en ruta y no pensando en ella… Muchos sabemos lo que me ha costado reunir los mínimos he imprescindibles para poder marchar, nada fácil, vamos dificilísimo como mínimo, pero con suerte de finalmente haber podido. La carrera hasta poder tener un barco, prepararlo, aprender como para por lo menos no tener que mirar el libro de instrucciones en el peor momento, es larga y ardua. Además de eso es un viaje sin fechas de ningún tipo (me cuesta llevar al día hasta las temporadas de navegación…), sin ningún tipo de seguridad económica (bueno en esta aventura desgraciadamente estamos muchos, tanto de viaje como si no…), sin seguridades medicas en muchísimas situaciones complicadas, sin responsabilidades distractoras, sin nadie que te necesite, sin nuestro personaje cotidiano que nos identifica (siendo una persona nueva con cada uno que te conoce, porque nadie te conoce), saliendo de nuestra urbe con sus sistemas predispuestos al que ya sabemos jugar… Sin tantas cosas que añoramos antes de perderlas y tan estático nos deja (bueno para algunos y no tanto para otros). Es un juego al que pocos nos gusta jugar, nada fácil, bueno en realidad en este caso son dos juegos: el del mar y el viajero.
Una vez superado esto, pareciéndome que este es mi camino (por lo menos de momento… quien sabe?) solo queda el viaje en si mismo (¿?).
Aun con todo esto, si la historia te gusta de verdad y estas convencido de ello, no es que se transforme en fácil, nada mas lejos que eso, pero si que se torna en una aventura en si misma muy digna de vivir y disfrutar con todo lo que llevas puesto, por lo que te mantiene despierto y satisfecho. Uno mismo en un camino auto escogido.
Ahora mismo, al día de hoy, la visión de todo esto se me ha aclarado un poco. Como un filtro brumoso que con distancia se ve mas claro. Como si a las dudas, inseguridades que el entorno propio me parecía que creaba y demás pegas a las que me aferraba las mediría con diferente calibre, dando diferentes preferencias de importancia, siendo el mayor disfrute y el menor peso a la preocupación maligna que todos sabemos cual es, los dos puntos importantes a los que prestaría mas atención. Otro punto importantísimo que cuidaría sería en no refugiarme en dejar el barco perfecto y a la última antes de zarpar, ya cuesta (de todo, sudor y dinero) tenerlo en condiciones reales para zarpar… Creo que esto es muy común (en mi caso así fue). Desde luego que si volviera a pasar por lo mismo de nuevo, me volvería a angustiar en innumerables situaciones y si bien muchas dudas se han disipado habría otras nuevas que no conté con ellas… Esto es uno de los grandes ingredientes inamovibles para que la vida sea interesante, seria todo tan aburrido si todo saliera bien sin esfuerzo ni atención… ¿Que tipo de sabor tendría la recompensa de algo que no hemos sudado?
Días antes de zarpar, Alex me regaló un libro con el título: "En el camino", decidí llamar asi al Blog porque justo eso es lo que creo importante y divertido.